Sanar no es olvidar
Mucha gente cree que sanar significa borrar lo que dolió. Yo aprendí que sanar es poder cargar ese peso sin que te aplaste.
Hay frases que repetimos con frecuencia que terminamos creyéndolas sin cuestionarlas. Una de ellas es: "Ya deberías haberlo olvidado".
Pero la vida no funciona así.
Las experiencias que nos marcan no desaparecen de la memoria porque pasa el tiempo. Algunas permanecen con nosotros durante años. A veces vuelven en forma de un aroma, una canción, un lugar o una conversación inesperada.
Y eso no significa que no hayamos sanado.
Con el tiempo, comprendí que sanar no es borrar lo que vivimos, como si nunca hubiera ocurrido. Sanar es recordar sin que el recuerdo vuelva a rompernos.
Es mirar hacia atrás y reconocer que hubo dolor, sí, pero también crecimiento.
Es aceptar que nuestra historia forma parte de quienes somos, sin permitir que defina todo nuestro presente.
Durante mucho tiempo pensé que la única manera de seguir adelante era olvidar. Me frustraba descubrir que ciertos recuerdos seguían apareciendo. Entonces entendí algo que cambió mi manera de verme: recordar no es retroceder.
Hay heridas que dejan cicatrices. Y las cicatrices no son señal de que seguimos heridos; son la evidencia de que nuestro cuerpo y nuestro corazón hicieron el trabajo de reconstruirse.
Por eso Escúchame no habla de borrar el pasado. Habla de reconciliarnos con él. De aprender a mirarlo con verdad, con compasión y, sobretodo, con esperanza.
Quizás hoy también haya algo que todavía recuerdas. No te castigues por eso. Tal vez el verdadero milagro no sea olvidarlo, sino descubrir que ya no tiene el poder de detener tu vida.
Porque sanar no es olvidar. Sanar es volver a vivir.
Geslie ♥