Quien escucha también abraza 💜
Porque escuchar también es una forma de abrazar.
Cuando alguien nos dice: "¿Puedo hablar contigo?", solemos pensar que debemos tener las respuestas.
Pero muchas veces, lo único que esa persona necesita es saber que no está sola.
Y quien escucha juega un papel mucho más importante de lo que imagina, incluso cuando no era la persona que el otro esperaba encontrar.
Sí, aunque parezca ilógico.
A veces, quien termina escuchándonos no estaba preparado, no nos esperaba e incluso puede ser un completo desconocido.
Sin embargo, el simple hecho de vaciar nuestra mochila, de soltar esa carga —por ligera que parezca—, nos ayuda a respirar un poco mejor.
Entonces surge una pregunta.
¿Qué siente quien escucha?
Puede sentirse útil. Puede sentirse conmovido. A veces incluso puede terminar llevando un poco del dolor de quien habla.
Pero, más allá de todo eso, en ese momento puede convertirse en un refugio.
¿Sabes cuántas vidas pueden cambiar porque alguien decidió escuchar?
Y no hablo de oír.
Oír es algo que hacemos todos. Escuchar es una decisión.
Escuchar es prestar atención. Es permanecer.
Es mirar al otro con verdadero interés, incluso cuando no sabemos qué decir.
Es hacerle sentir al otro que, por un momento, su historia importa.
Porque, aunque no tengamos las palabras perfectas, el simple hecho de escuchar ya es un primer paso inmenso.
Quizá nunca sepamos cuántas personas dejaron de sentirse completamente solas porque alguien decidió quedarse unos minutos más.
O cuántas dejaron de ahogarse con sus propias palabras porque, por fin, encontraron un lugar seguro donde soltarlas.
A veces creemos que ayudar significa encontrar las palabras perfectas.
Pero hay personas que recuerdan toda la vida a quien simplemente decidió quedarse a su lado... y escuchar.
Porque, a veces, el abrazo que más necesitamos... llega en forma de alguien que decide escucharnos.
-Escúchame