Cuando mi mundo se detuvo
Hoy volví a leer Escúchame.
Y es una sensación distinta.
Leerlo y escribirlo son cosas muy diferentes.
Cuando escribes una historia, estás dentro de ella. La construyes palabra por palabra, atraviesas cada emoción, vuelves una y otra vez sobre aquello que quieres contar hasta encontrar la forma exacta de decirlo.
Pero cuando vuelves a leerla… algo cambia. Ya no estás construyendo la historia. Estás volviendo a encontrarte con sus personajes.
Y hoy, volver a leer uno de los capítulos que más disfruté escribir me hizo detenerme.
Capítulo 9 — “Cuando mi mundo se detuvo”.
Hay dolores que no llegan anunciados. No piden permiso. No golpean la puerta. Simplemente llegan… y por un instante parece que el mundo entero deja de girar.
“El mundo siguió girando… pero yo no.”
Escribir este capítulo fue especial para mí porque me permitió acompañar a Liora en uno de los momentos más dolorosos de su historia.
La pérdida de un ser querido puede hundirnos en un abismo del que, por momentos, parece imposible salir.
Y eso es precisamente lo que quise mostrar en estas páginas: ese instante en el que una ausencia cambia para siempre la manera en que miramos nuestro mundo.
Liora pierde a alguien que para ella fue mucho más que un hermano. Fue su protector, su refugio, su escudo. Una de esas personas cuyo amor quizá no siempre se expresa de la manera perfecta, pero cuya presencia deja una huella profunda.
Mientras volvía a leer el capítulo, pensé en lo fácil que es reconocer ese dolor, aunque cada historia de pérdida sea diferente.
Porque extrañar a alguien no significa únicamente echar de menos su presencia.
A veces extrañamos su voz. Sus gestos. La sensación de saber que estaba ahí.
Y cuando esa persona ya no está, aprendemos —poco a poco— a caminar con una ausencia que no escogimos.
Pero Escúchame no quería quedarse únicamente en el dolor.
También quería hablar de lo que puede ayudarnos a seguir.
La esperanza. La fe. El amor.
Porque el dolor puede detenernos por un momento, pero no necesariamente tiene que ser el final de nuestra historia.
Y quizá por eso volver a leer este capítulo hoy me dio paz.
Porque Liora sigue adelante. No porque haya olvidado. No porque haya dejado de extrañar.
Sino porque descubre que incluso después de que su mundo se detiene, es posible volver a ponerse de pie.
Cuando mi mundo se detuvo es solo un capítulo de Escúchame.
Pero quizá, mientras lo lees, encuentres en la historia de Liora alguna emoción que también conozcas.
Porque hay historias que no solo se leen.
Se sienten.
— Geslie 💜